jueves, 31 de enero de 2008

Madre no hay más ke una.



La noche anterior no pude dormir apenas, me levantaba cada poco y metía algo en la maleta ó me iba al frigo a picar algo..., esto me ayudo a ke a medida ke llegaba la hora el cansancio era consecuentemente mayor, por lo que a las 9:00h estaba hecho polvo, pero era el tío más tranquilo del mundo.
Esta vez no iba a intentar convencer a mí madre de ke no hacía falta ke me acompañase a la estación, era distinto. Y en el preciso instante de salir, empezó con su peculiar show:

-"Sí hicieses la maleta antes, no te pasarían estas cosas, ahora tenemos ke ir a la cuatropella" (yo estaba en el ascensor esperando mientras ella terminaba de arreglarse)

Entonces para evitar ke le haga reproches sobre su impuntualidad, empieza con eso ke hacen las mujeres ke piensan ke lo hacen de una manera sutíl , es decir, te suelto un par de preguntas-humo para despistarte y voy ganando tiempo.

-"¿Llevas todo?, mira a ver, haz un repaso, pasaporte,DNI, tarjetas, llaves...", ¿Llaves?, esta pregunta sería más o menos normal sí se refiriese a las de Valladolid...

-"Mira ke a lo mejor cuando llegues no hay nadie en casa...", era una máquina diciendo frases inconexas... sabía de sobra ke iba a quedarme en un hotel hasta que encontrase una casa, pero toda su atención estaba centrada en su pelo.

Afortunadamente el trayecto hasta la estación era muy corto, y el taxista se libró de otro de sus famosos números:

-"¿Y por que nos lleva por aquí?, pues es la primera vez que me llevan por aquí..., menudo rodeo estamos dando...", esto por supuesto, no se lo dice al taxista, me lo dice a mi.

-"Señora, vamos por donde usted quiera".
-"No, por Dios, usted sabra por donde tenemos que ir". La mirada del taxista en ese momento por el retrovisor, es heladora.

El caso es que llegamos a la estación, y despues de asegurarse de que el tren no se ha ido (como se vá a ir sí llegamos con media hora de antelación), me comienza a ametrallar:

-"Quitate de la puerta, ke estás en medio de la corriente.., ¿quieres un bocadillo?, como que vás en el Alvia, ¿no es el AVE?, ¡bufff, tú no llegas a coger el avión!. Y como siempre tiene ke haber un culpable, esta vez le toca a... Zapatero, jajajaja.

Siempre ke me encuentro en una de estas situaciones con mi madre, suele haber algún factor que hace ke la situación seá más humillante si cabe, esta vez era la azafata de información del AVE, a la que al principio había estado mirando como el típico chulito de barra de discoteca, y ahora era ella la que me miraba descojonandose de la risa.

Por fin llega el tren, me despido de mí madre, voy a pasar el control de seguridad... y oigo:

-"¿Señora, donde vá?, ¿viaja usted también?.

-"¿Cómo que donde voy?, ¡a despedirme de mi hijo, ke se vá a Londres!".¡PELIGRO!, momento lo quieras o nó, te voy a contar mi vida.

-"A ver sí no voy a poder pasar, ¡que soy su madre!, ¿no se dá cuenta que se vá a vivir?, y dentro de unos días se vá el pequeño, ¡que se vá a Budapest!" y es ahora cuando suelta la coletilla que hace ke se me caiga la maleta y empiece a descojonarme junto con una de las azafatas:

-"¡Según está Budapest!".¡Qué coño pensará que pasa en Budapest!

Subo al tren, localizo mí asiento, y desde él puedo ver como mí madre se esta despidiendo de la gente del vagón al que me ha visto subirme, yo estoy en el siguiente pero ella no me vé por los cristales tintados..., pues allí estaba ella, con toda la emoción del mundo, con lagrimas en los ojos despidiendose de unos completos desconocidos, haciendoles gestos de ke llamasen cuando llegaran, etc. No me quedó más remedio ke asomarme. Rumbo a Barajas...

miércoles, 30 de enero de 2008

Una idea genial.


-"¿Por qué no te vas a Londres una temporada?", me soltó mi hermano de repente.

-"¿Por qué no te tocas un huevo?"


Había pasado un rato y todavía esa pregunta seguia en mi cabeza, ¿y sí no era tan mala idea?, total para estar de lunes a viernes en el gimnasio, lunes y miercoles en clase de inglés y los fines de semana emborrachandome con los amigos..., me fuí al ordenador y al rato le estaba preguntando sobre los precios de los vuelos..., ahí estaba, Barajas-Gatwick: 34 euros...,¡mio!.Total sí me echaba para atrás sólo perdía eso, pero según pasaba el tiempo y se lo iba comentando a la gente, el tema empezó a ponerse más serio:


-"¿Sabes?", me voy a Londres en enero".

-"¿Qué cojones pintas tú en Londres?, no duras ní un mes".


De esta manera mis amigos fueron animándome inconscientemente a dar el paso... todavía puedo confundir a más de uno..

Y entonces empezaron las despedidas, cenas, fiestas, regalos..., joder, cualquiera no se vá ahora. Una semana antes, empecé a notar cierto cosquilleo, un atisbo de miedo, yá que

realmente no sabía el tiempo que podía estar allí y no tener la certeza, como siempre despues de un viaje, de que tenía un sitio al volver, donde seguir tocándome los huevos no ayudaba a superarlo.