Y llegó el fatidico día en el que empecé a trabajar en serio, ¿el sitio?, un cafe restaurante italiano, zona inmejorable, a cuarto de hora de casa, compañeros cojonudos y compañeras que provocan que cada dos por tres rompa una copa... por que sí de algo podemos estar seguros es que los italianos siempre estarán donde haya alguna femina a la que rondar, les faltó tiempo para ponerme al día respecto a ellas (juego limpio) y advertirme a que atenerme según con quien, a pesar de empezar siendo el último mono, poco a poco me estoy haciendo un sitio y hoy he marcado un punto a favor de España cuando hemos cerrado y despues de tomarnos algo, Diego (italiano guay) se marchaba con dos de las chicas acompañándolas, yo me despedí de todo el mundo para ir al metro y quiso la casualidad que ellas tuviesen que coger la misma linea, Diego, tienes mucha labia pero poco pelo..., así que me reencontré con ellas en la estación sin él, durante el trayecto hasta Canada Water, Marina opto por sentarse, mientras Lila y yo hablabamos del trabajo, ella me preguntaba que me parecia, yo por supuesto contestaba que lo mejor eran los compañeros/as (que bien ha hecho Dios a esta niña), tres paradas más tarde me tenía que bajar no sin antes conseguir una cita... ¡jodete Dieguito!, cuando Caperucita dá la mano al lobo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario