
Y así fueron transcurriendo las primeras semanas, yo indignándome cada vez que la gente se iba de casa y no decía nada (es la primera vez que comparto piso), o descubriendo las pajas mentales que me hacía yo solito. Sabado, Emma decide preparar una fondue (la mariconada esa del queso fundido) para comer, me dice que no coma nada que ella lo prepara todo para empezar a las cinco de la tarde...claro, claro... anda gabacha!!, a eso de las dos me estaba apretando un bocadillo de barra entera. A las cinco vienen unos amigos sudafricanos y empezamos a comer, con vodka, yo interpreto que vá a ser un fiestón... mis cojones treintaitrés!!, terminamos de comer y empiezan con que quieren ver una pelicula..., copas mientras tanto y yo como un gilipollas arreglado, me bajo a fumarme un cigarro a la calle y viene Michal y me dice que el vá a ir a casa de unos amigos que sí no me importa... la verdad es que exactamente no sé lo que me dijo, el caso es que a los cinco minutos se vá con Emma y cuando subo Martin y Annia se han ido a la habitación y están solos los sudafricanos, pues yo no me quedo sin salir:
-"¿Qué hacemos ahora?"
-"Vamos a ir a una fiesta"
-"Vale, no os importa que vaya con vosotros, ¿no?" Menudo morrooo.
Ahí estaba yo, con tres sudafricanos camino de una fiesta llena de sudafricanos..., muy surrealista. Cuando ibamos se nos juntaron otros que iban a la casa, eran cinco y los cinco venian con sus respectivos flotadores que habían robado en el puerto..., tipico, muy tipico...
Nada más llegar a la casa me recibe un tío con una botella de Chivas y me la dá, al rato era yo más sudafricano que todos ellos juntos, bailando encima de una mesa con dos tías, riendome con uno al que no entendía nada... Al final rechace la oferta de quedarme a dormir y decidí volver a casa pensando que sabria... cuatro horas más tarde llegaba.
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