El vuelo fué normal, azafata morena que cada vez que me preguntaba sí necesitaba algo se me atragantaban las palabras y hacia que pareciese un lelo, jovencita chilena morbosa que se sienta al lado mio..., vamos, que pensaba dar una cabezada, pero fué imposible. En Londres llovía a cantaros, que raro, voy a recojer el equipaje y se me pega una mochilera piojosa:
-"Tio,¿y tú a ke vienes a Londres?, yo llevo aquí cerca de seis meses... es la ostia". Esto con una cara de panfila que asustaba, es que las drogas son muy malas... coño, pues gástate el dinerito y te las compras buenas.
-"Buah, tronco, a ver sí pillamos la maleta y nos vamos". Claro hijaaa, ahora mismo pillamos un taxi juntitos y te vienes conmigo al hotel que hace mucho que no duermo con una tia y sus mascotas... cada vez que se rascaba la cabeza, era como sí entrase en extasís...
-"Dame tú telefono, y así estamos en contacto...".La dí el español, total lo iba a apagar en cuanto saliese del aeropuerto...
-"Pues sí tio, Londres es carisimo, joder que hambre tengo..."
-"Pues tienes un montón de sitios para comer algo...".No te jode, encima de cerda, mantenida.
Cojo el metro, andar con un maletón de más de medio metro que pesaba como un muerto y una mochila, dificultan bastante andar entre tanta gente, era hora punta. Confundo el enlace y aparezco en Picadilly Circus, me pillo un taxi y el cabrón me enseña Londres... treinta libras. Finalmente llegamos al hotel, en recepción pido mi habitación y me dicen que no tengo reserva, con mucha tranquilidad, les digo que la hice en noviembre, a lo que contestan que ellos no tienen nada, me enseñan una lista de reservas y efectivamente allí no estaba mi nombre. Más nervioso insisto... y la muy torpe al cabo de media hora de discusión dice:
-"¿Mr. Marino?", sí, mercante, ¡payasa!.¡MERINO!
Habían apuntado mal los datos..., la habitación estaba en el cuarto piso, sin ascensor, típica casa victoriana en la que las escaleras son tan estrechas que casí tienes que subir de lado. Habitación número 64. Subo y no la encuentro, por no agobiarme con la tía de recepción vuelvo a bajar para buscarla con más calma, nada. Con una sudada tremenda bajo a recepción y comento ese pequeño detalle, no vaya a ser que no tuviesen habitación 64... estaba en la otra zona con el resto de números pares..., ¡menudo gilipollas!. Por fín subo con el convencimiento de que por lo menos podría darme un baño y dormir como un señor..., al abrir la puerta sólo puedo acordarme de la madre de todos los ingleses, ¿a quién cojones he matado yo para que me metan aquí?. Un catre sucio, un minilavabo, sin armario, mesilla ní esas mariconadas, el baño compartido, voy a darme una ducha y no hay agua caliente, sí salgo vivo de aquí me voy a la legión, decido tumbarme en la cama poniendo encima de ella una sabana y por supuesto no meterme dentro no vaya a ser que coja algo raro.Todo esto por el módico precio de 280 libras por semana. Cuando estaba pensando en volverme al día siguiente, escucho:
-"Tíaaaa, menuda mierda de hotelllll". Dos española y una de las dos tan alta como yo y con un cuerpazo tremendo:
-"Holaquetalmellamojoséluismañanaquehaceís"¡Ratatatatatatataaaa!
Esto podía empezar a cambiar.
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